No me regalen más libros, porque no los leo. Lo que he aprendido, es porque lo veo.
Mientras más pasan los años, me contradigo cuando pienso. El tiempo no me
mueve, yo me muevo con el tiempo. Soy las ganas de vivir, las ganas de
cruzar, las ganas de conocer lo que hay después del mar. Yo espero que mi boca nunca se calle, también espero que las
turbinas de este avión nunca me fallen. No tengo
todo calculado ni mi vida resuelta, sólo tengo una sonrisa y espero una de vuelta. Yo confío en el destino y en
la marejada. Yo no creo en la Iglesia pero creo en
tu mirada. Tú eres el sol en mi cara cuando me levanta, yo soy la vida
que ya tengo, tu eres la vida que me falta. Así que agarra tu maleta, el bulto,
los motetes, el equipaje, tu valija, la mochila con todos tus juguetes, y dame la mano y vamos a darle la vuelta al
mundo. Yo era un objeto esperando a ser ceniza, un día decidí hacerle caso a la brisa, a
irme resbalando detrás de tu camisa, no me convenció nadie, me convenció tu
sonrisa. Y me fui tras de ti persiguiendo mi instinto. Si quieres cambio verdadero
pues, camina distinto. Voy a escaparme hasta la constelación más cercana,
la suerte es mi oxígeno, tus ojos son mi ventana.